Blog de la revista Pellagofio (Semana 34, 20 agosto 2012)


Edición semanal digital de la revista Pellagofio

 

 

PORTADA VIRTUAL
• Las nasas, a tierra tras el verano

“Durante los meses de mayo a septiembre los pescadores con base en el puerto de Morro Jable [Fuerteventura] se dedican a la pesca con nasas, ya sea cerca de la costa para capturar la vieja, o mar adentro y ampliar la zafra a especies como el mero. No utilizan carnada, lo que llenaría sus nasas pero esquilmaría los fondos marinos y pondría en peligro el futuro de su actividad y el sustento de sus familias. Al llegar octubre hacen como el Samuel, buscar y retirar a tierra las nasas”. Así presentaba, en 2000, el autor el reportaje “A buscar esqueletos” a bordo de uno de los barquitos pesqueros con base en ese puerto majorero. Sexta cita de “Lecturas de verano 2012”, serie que digitaliza los archivos de la Hemeroteca Yuri Millares y los publica online.

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LA REVISTA PELLAGOFIO EN NUESTROS ARCHIVOS

HISTÓRICO DE LA EDICIÓN SEMANAL
• Llamando a la morena

Andrés Armas, herrero de la isla de El Hierro, protagonizó varios reportajes de la mano de Yuri Millares, fruto de varios encuentros en su herrería. Uno de ellos fue esta excursión de los dos al Pozo de las Calcosas para llamar morenas en el llamadero. Fue la sexta entrega de la serie “Lecturas de verano 2011”. (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)

HISTÓRICO DE LA EDICIÓN MENSUAL
• Historias de pescadores del Puerto de Tazacorte

Ángel Martín Concepción, pescador del Puerto de Tazacorte en la segunda mitad del siglo XX, relató sus vivencias y experiencias en la mar en un par de reportajes consecutivos de la sección “Historia oral” en PELLAGOFIO. Ésta es una de ellas, a bordo de barquillos en los que a veces se acababa el porrón de agua y tenía que tocar tierra en busca de pozos; o con qué artes de pesca y con qué carnadas capturaba alfonsiños, chernes y samas. (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)

FRASES

PALABRA DE ANTONIO GALA

“La verdad es que estamos gobernados por una pandilla de gilipollas”

El escritor Antonio Gala explica en una entrevista veraniega (El País, 12-VIII-2012) lo que piensa sobre el Gobierno de España (“está el pobre Rajoy, que a mí siempre me dio risa, pero ahora me da pena porque no sabe qué hacer”) y sobre otras muchas cosas, además de hablar de sus proyectos literarios o de su conocida colaboración con el diario El Mundo “La tronera” (“Pedro Jota ya, de momento, ha dado un paso atrás en la de los domingos y ya no me pone en… (...) Es que claro, él tiene miedo, él teme a la Iglesia, a Dios, sin duda, aunque no creo que crea, pero por si acaso. Y yo resulta que los domingos se los dedico de una manera especialmente cariñosa a la Iglesia católica, que es una hija de la gran puta, eso está clarísimo”).

ENLACE con la entrevista “La verdad es que este país está gobernado por una colección de tontos” en la edición digital de El País:
Haga clic aquí

 

EL REPORTAJE DIGITAL

Reportaje a bordo del ‘Samuel’, pesquero con base en el puerto de Morro Jable, una mañana de tantas en la que sale en su cotidiana búsqueda de pesca y, en esta ocasión, retirar ‘esqueletos’ (restos de nasas). Sexta entrega de “Lecturas de verano 2012”

 

Pescadores en busca de esqueletos, entre pardelas ‘esmayadas’

La cofradía de pescadores de Morro Jable se encuentra en plena actividad cuando la oscuridad de la noche es total y el reloj marca las cinco y media de la mañana. Los pescadores van llegando con bolsas en las que llevan sus bocadillos y preparan cajas con carnada de sardinas, caballas y bogas que han capturado el día anterior para servir de alimento a la pesca de hoy. A bordo del Samuel, un barco de 9,80 metros de eslora construido hace un par de años en el Cotillo por el carpintero de ribera Ildefonso Hierro, salen su patrón Miguel Ángel Hierro Rodríguez y el marinero Pedro Rodríguez López.

 

Guiados por el faro
Son las 5:45 cuando la proa se dirige a mar abierto y el Samuel va costeando la península de Jandía en completa oscuridad. No se ve ni la silueta de las montañas y lo único que guía a Pedro son los destellos del faro de Jandía, uno cada cinco segundos.
21 millas después
A sus 61 años, este veterano y experimentado marinero lleva “enrolado desde que tenía catorce”, afirma. Pero una hora y pico después alcanza el faro y lo rebasa. Ya no hay referencias a la vista pero la proa sigue enfilada a un punto que el patrón, Miguel, llama el banquete Canarias, a 21 millas de la costa, casi a medio camino entre Fuerteventura y Gran Canaria.
Aquí manda Miguel
Miguel es un pescador joven con barco propio desde hace seis años. Nieto y sobrino de pescadores, a él también le gusta la profesión, aunque primero había probado suerte en tierra. “Me gusta más la pesca. En los hoteles manda todo el mundo y aquí mando yo”, dice tomando el relevo en el timón.
Heredero de sus abuelos
Su abuelo Bernardino Rodríguez todavía practica la pesca de vieja los veranos en el Puertito, la aldea de pescadores de la punta de Jandía. Su otro abuelo, Andrés Hierro, ya fallecido, además de pescar compraba pescado a otros y lo llevaba a vender a Las Palmas y a Lanzarote en un barco de seis metros a vela.

 

Miguel prepara los anzuelos con sardinas como carnada.

El reportaje a bordo del 'Samuel', publicado en octubre de 2000, en la serie creada por Yuri Millares para el diario Canarias7 “La ruta de los sentidos”.

 

La marea va contra el viento esta mañana y el agua salpica al 'Samuel', que divisa a otro barco con nasas sobre su cubierta, por babor, adentrándose en alta mar.

 

 

Marcando nasas en la pantalla
En el Samuel la tecnología moderna permite a su patrón mirar unas pantallas en las que ve su posición, el fondo y hasta los lugares en los que tiene sus nasas. En cuanto aclara el día ya está en la zona donde las boyas le indican con exactitud dónde las sumergió y las vuelve a marcar, lo que él llama balijar.
Balijas
Sólo le quedan cuatro, las demás las ha ido retirando en días anteriores, pues ya ha concluido la temporada de pesca con ellas. Son las 8:15. “Ponemos balijas [balizas] por si corre el mar que no se hundan la boyas de las nasas”, explica. Así las podrán encontrar unas horas más tarde, pues antes de retirar las nasas y llevarlas a tierra se van a poner a pescar con cordel.
Aparece una pardela
El barco pone rumbo más lejos aún de donde se encuentra hasta que se deciden a fondear en un lugar. De camino se acerca una pardela que da varias pasadas a la embarcación. Pedro lanza una de las sardinas que llevan como carnada al agua y el ave no lo duda y la coge. “Si la pardela come carne muerta está esmayada. Si es una gaviota se la come hasta del barco si la dejan”, comenta al ver cómo ha reaccionado la pardela, que enseguida desaparece de la vista.
Después de pescar, buscar esqueletos
En el lugar de fondeo pasarán las horas de la mañana, sentados, pescando. Cuando llenan la caja, regresan a por las nasas. “Ahora voy a buscar esqueletos”, informa por la radio Miguel a otro barco en la zona.

Pedro Rodríguez es el marinero que acompaña a Miguel a bordo del barco y, como el patrón del 'Samuel', pesca a cordel.

La mañana transcurre despacio, con los dos pescadores izando a cubierta bocinegros como éstos, que van picando atraídos por la sardina de sus anzuelos.

Pedro se hace con una sama roquera, una mañana en la que también pescó varias morenas.

 

De regreso al puerto de Morro Jable, descargan las nasas que han retirado del fondo para arreglarlas y tenerlas listas para el siguiente verano.

 

La carnada
Después de retirar las nasas a tierra, el invierno lo pasan los pescadores de Morro Jable dedicados a la pesca con cordel. Con carnada de sardinas, bogas y caballas que van a calar cada tres o cuatro días, si el mar lo permite, tienen para los dos o tres días siguientes. Así han hecho en esta ocasión Miguel y Pedro.
Mojados por una ‘guachaca’
Un lunes han ido a calar y al otro están con tres cajas de carnada fondeados a 21 millas de Jandía. Con paciencia y en silencio, van colocando los pescaditos en los anzuelos y los lanzan al agua. La espera es corta. Enseguida notan en sus dedos cómo pica algún pez y comienzan a subir rápidamente el cordel. Unas veces con éxito, otras no. Entretanto, una repentina guachaca puede mojar toda la cubierta y sus ropas.
Mero, todo el año
Cuando el invierno deja a las nasas en tierra, muchas de ellas convertidas en esqueletos de lo que fueron por efecto de los rebosos que las destroza y cubiertas de seba que les crece, los pescadores se dedican a la pesca con cordel hasta que en marzo y abril vuelven a forrarlas de nuevo para echarlas al agua en mayo. Una especie que acude a la nasa en verano y al anzuelo en invierno es el mero (Epinephelus marginatus), pez frecuente en las aguas costeras de Lanzarote y Fuerteventura hasta los 200 metros de profundidad. Es una de las especies más cotizadas aunque sus capturas han disminuido en los últimos tiempos.
El mero “jala mucho cuando come”
Cuando se pesca con cordel, el marinero con experiencia sabe la mayoría de las veces qué es lo que ha picado en el anzuelo por su forma de comportarse, antes de verlo aparecer en la superficie. Así, el mero “jala mucho cuando come y luego se deja venir y a la media agua embiste otra vez”, explica Miguel Ángel Hierro, patrón del Samuel.
La morena, el bocinegro, el medregal...
“La morena viene como un saco para arriba”, añade, al comparar el comportamiento de otras especies. El bocinegro y el medregal, por ejemplo, luchan constantemente mientras los suben. Y aunque utilizan sardinas como carnada para el mero, el bocinegro (y el chamorro, que es la versión joven de este pez), la cabrilla o el medregal, una que se tira mucho al pulpo y al rejo de calamar como es la roquera también aparece con la boca enganchada al anzuelo después de haber acudido a comer la carnada aunque no sea su favorita. La que no irá es la vieja, que come unos cangrejitos llamados carnada mansa y juyón.

 

► Cada cual en su marisco y se respeta
El día que el Samuel sale del puerto de Morro Jable a retirar las últimas nasas que le quedan a su patrón en el agua, sus tripulantes Miguel Ángel Hierro y Pedro Rodríguez pasan la jornada pescando a cordel en lugares que cada cual escoge, frecuenta e incluso alimenta.

“Cada uno tiene su marisco y los otros lo respetan”, dice de lugar al que acude con su barco y que engoda al terminar la mañana: La carnada que ha sobrado la introduce el marinero que le acompaña, Pedro Rodríguez, en un saco al que se amarra una piedra y lanza al fondo, para que llame a los peces y se alimenten ahí.

La marea este día va contra el viento, es decir, corre más la corriente que el viento y arrastra al barco que, al no estar con la proa a favor del mismo, se ve salpicado por la banda que está frente a él. Las nasas grandes que en el verano atrapan abaes y meros son retiradas hasta el siguiente mayo. Antes, en marzo y abril, se tienen que dedicar a forrarlas de nuevo, por lo que deben pasar muchas jornadas en tierra preparándose.

La cofradía recoge toda la pesca que llega al puerto y se encarga de su venta. Muchas de las capturas de ésta y las demás cofradías repartidas por los puertos pesqueros de las islas son para su consumo fresco en los restaurantes, donde se come mucho más pescado que en las casas.

 

Textos y fotografías: Yuri Millares.

 

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