Blog de la revista Pellagofio (Semana 31, 30 julio 2012)


Edición semanal digital de la revista Pellagofio

 

 

PORTADA VIRTUAL
• Pastorear y romancear

Ángel Cruz nació un día de octubre de 1929 y siempre respiró aroma a gofio. Tanto que siempre trabajó entre las piedras de moler, compartiendo la pasión por el oficio molinero con la de “romancear”. De niño ya se ponía a escuchar a los viejitos de Hermigua para aprender romances y coplas, que después repetía hasta memorizar cuando vigilaba las piedras del molino o sacaba a pastorear las cabras. Protagonizó un reportaje de la serie “Gente en la isla” que ahora rescatamos online para la tercera cita de “Lecturas de verano” de 2012. “Aquí se sacaron unas coplas de un burro que uno decía que lo enterraran donde murió y el amo decía que no, que enterrarlo donde jallara tierra. Entonces lo echaron en una escalera y lo bajaron por esas bandas”, relata.

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LA REVISTA PELLAGOFIO EN NUESTROS ARCHIVOS

HISTÓRICO DE LA EDICIÓN SEMANAL
• Para Cuba con amor y otras anécdotas en el pago tirajanero de Sitios de Arriba

El capítulo tercero de la serie “Lecturas de verano” del año 2011, el reportaje se sitúa, como en el capítulo anterior, en un pago del barranco de Tirajana llamado Los Sitios, pero, en este caso, de Arriba (en Gran Canaria). Sus vecinos eran en aquel año de 1994 muy pocos y de edad avanzada, atesorando recuerdos en forma de muebles antugios o cariñosas fotos (Para acceder, haga clic sobre la imagen de página.)

HISTÓRICO DE LA EDICIÓN MENSUAL
• Papas antiguas canarias, catálogo y revista

Una de las portadas más conocida, elogiada... y hasta plagiada de la revista PELLAGOFIO (edición papel) es ésta, dedicada a las papas antiguas de Canarias. La nueva web que aloja la edición mensual de la revista PELLAGOFIO acaba de incorporar los contenidos de este número, incluyendo el catálogo ilustrado completo de estas papas, que hasta ahora sólo habíamos publicado parcialmente en varios PELLABLOG, nuestra edición blog semanal. (Para acceder, haga clic sobre la imagen portada.)

FRASES

LA ONU CRITICA LAS POLÍTICAS DE RAJOY

“Los ajustes aprobados en los últimos meses «perjudican de forma desproporcionada» a los más desfavorecidos”

El periódico vasco El Correo (30-VII-2012) ha llevado a su portada “La ONU le lee la cartilla a Rajoy por los ajustes”, informando que “los recortes del Gobierno y la envergadura de la crisis han encendido todas las alarmas en Naciones Unidas. El último informe del Comité de Derechos Económicos y Sociales y Culturales (CDESC) de la ONU, remitido el pasado junio al Ejecutivo, critica sin ambages los ajustes aprobados en los últimos meses”. La ONU también ha instado al Gobierno español a realizar una “amplia difusión a las observaciones [de este informe] en todos los niveles de la sociedad”, cosa que, denuncia el periódico, “[el Ejecutivo] no ha hecho público oficialmente”.

ENLACE con el artículo “La ONU censura los recortes de Rajoy por su «desproporcionado» castigo a los más desfavorecidos” en la edición digital de El Correo:
Haga clic aquí

 

EL REPORTAJE DIGITAL / HEMEROTECA YURI MILLARES

Tercera entrega de “Lecturas de verano” de 2012, acompañando a Ángel Cruz una mañana en su molino de gofio de San Pedro, en Hermigua, donde habla dearoma a gofio y de romances populares que, desde niño, oyó cantar y canta él.

 

Querencias de molinero y
coplas por un burro muerto

Ángel Cruz Clemente, molinero en Hermigua, no ha conocido nunca otra profesión ni quiere cambiar la suya por otra. Nació en un molino de agua cuando el agua corría mucho más que ahora y en los barrancos había bastantes de estos ingenios hidráulicos, así que desde sus primeros instantes en este mundo y hasta el día de hoy el aroma que desprende la harina tostada del trigo o del millo le han acompañado siempre. No sorprende pues escucharle decir que “no puedo estar en otro trabajo, extraño siempre el olor a gofio”.

 

De molino en molino
Nació Ángel Cruz en el molino de su abuelo, Cristobal Cruz. Un molino de agua que ya no existe. Se casó y su suegro tenía otro molino. Y él tuvo el suyo propio, con motor de gasoil después de que se dejaran los de agua, en donde llama El Estanquillo. Hace 25 años compró el que tiene ahora, en San Pedro y cada mañana a las nueve ya está moliendo. “Me levanto siempre a las siete, pero empezar a moler no es hasta las nueve y por la tarde me pongo a tostar y si llega alguno a moler, le muelo”.
Piedras alemanas
Tiene ahora unas piedras de moler alemanas que apenas necesitan que se las pique una vez al año: “Pero las piedras del molino de agua eran sacadas en Alajeró, en Antoncojo. Las traiban jalando con las vacas, por el camino, ya hechas. Las hacían allá y aquí las preparaban para ponerlas a moler”.
Piedra volcánica
Eran de piedra volcánica y se gastaban mucho más que las que tiene ahora, así que, cuando quedaban muy lisas y ya no molían bien, había que picarlas. “De mes a mes, a veces en quince días, según lo que trabajaba el molino”.
Del Estanquillo a San Pedro
Después de los molinos de agua, que eran relativamente numerosos, quedaron sólo cuatro con motor. “En El Estanquillo estaba el mío, éste de San Pedro que después compré, en la Cruz otro y el de la playa”. Nació Ángel Cruz en octubre de 1929 y en todos estos años transcurridos ha conocido la evolución de los molinos de gofio y su maquinaria.
La madera, del monte
“Las ruedas y todo eso era de madera y también las hacía yo. Se cortaba madera en el monte del Cedro. Las tablas eran de viñátigo, la masa de adentro de haya; cada madera tenía su límite”.
Y atender a los animales
Y no sólo debía atender al molino y su maquinaria, además tenía que atender a los animales y a las tierras. Eso desde niños. Había vacas, cabras y ovejas que cuidar y papas, millo y trigo que sembrar.
Y en la guerra, millo por el pescante
“En aquellos años se sembraban por aquí muchos llanos de cebada y trigo. Millo también se cosechaba. Y cuando faltaba se cogía del de fuera, porque cuando la guerra se pasó mucha miseria”. Ese millo de fuera llegaba al...

 

Ángel Cruz nació y se crió en un molino de agua, escuchando romances. Fue en el molino de su abuelo Cristóbal, que ya no existe. Aquí, en el de San Pedro (Hermigua), el último que ha tenido.

El reportaje dedicado a Ángel Cruz se publicó originalmente en agosto de 1997 en el periódico La Isla de La Gomera, dentro la serie “Gente en la isla”.

 

En el molino de gofio, las piedras giran y el aroma se extiende por el barrio, en Hermigua.

 

 

...pescante de Hermigua para su desembarque en barcos como el Águila y el Boheme y se distribuía racionado.
Dos kilos por persona
“Daban dos kilos por persona, a veces tres, según el que venía –recuerda- y después la gente lo tostaba en casa y venían a los molinos a molerlo”. Aún eran de agua los molinos de Hermigua, así que no tenían problemas con el combustible, que también estaba racionado y en otros lugares tenía a los motores de los molineros parados.
Sin agua en los molinos
“El agua se acabó en el cincuenta y pico. Bueno, no se secó del todo, pero era menos la que venía y era poco para los molinos”. Sin fuerza suficiente en las acequias que aprovechaban el curso del barranco para mover sus pesadas piedras, los molinos enmudecieron, dejó de escucharse el rumor del agua bajo sus piedras y con el tiempo quedaron sólo paredes derruidas y tejados desplomados. .

En tiempos de la guerra, recuerda, Ángel Cruz, llegaba el millo racionado por el pescante de Hermigua, que cada cual se tostaba en casa y llevaba a moler al molino.

Cuando las ruedas de los molinos eran de madera, el propio Ángel Cruz salía al monte a cortar madera para fabricar las piezas.

El techo se cayó
“También había una planta eléctrica que daba luz al pueblo. La turbina todavía está allá arriba y las paredes de la casa. El techo se cayó”, señala Ángel Cruz..
Un almud, una maquila
La gente venía con su saquito de millo, habitualmente tostado, aunque también podía ser rudo y el molinero se encargaba también de tostar, y cobraba no en dinero, sino en gofio: la maquila. “Por un almud, una maquila; dos almudes, dos maquilas. La maquila venía a ser un kilo de gofio y el almud seis kilos”.
Los romances
Pero la pasión de este hombre, además de su afición por los molinos, son los romances. “Desde pequeño”, confiesa.
Se ajuntaban de noche los viejos
“Se ajuntaban de noche los viejos a romancear y yo a escucharles lo que cantaban, hasta que empecé yo a aprender un romance y diba al molino, estaba por la noche allí y me ponía a romancear”. Y cuando alguno de aquellos viejos iba por el molino., Ángel Cruz aprovechaba la ocasión para preguntarle y que le dijera romances.
Pastoreando y romanceando
“Al otro día me mandaban a soltar las cabras por esas bandas, ahí arriba, y me ponía yo a romancear hasta que aprendía el romance y si me faltaba una palabra, cuando llegaba por la tarde diba a donde estaba el viejo a preguntarle, ‘oiga Miguel, que sé hasta aquí’ y él me decía. Así aprendí muchos romances”.
Y a bailar y cantar
Ahora es él el que enseña romances a las generaciones más jóvenes. “Se formó un grupo de Hermigua y Agulo y yo y un tío mío enseñamos a bailar y cantar el romance”. Acompañados de chácaras y tambores han ido en numerosas ocasiones por las Islas, incluso a la Península. “A Madrid hemos ido diez veces”.
Coplas por un burro
“La mayor parte de los romances venían en cartapasos y dspués los leían, pero también se sacaban coplas –explica-. Aquí se sacaron unas coplas de un burro que se murió aquí arriba y uno decía que lo enterraran ahí mismo donde murió y el amo decía que no, que enterrarlo donde jallara tierra. Entonces lo echaron en una escalera y lo bajaron por esas bandas cuesta abajo”.
El médico y el relojero en verso
Las coplas son obra de una mujer y en ellas se habla de un médico, don Francisco, que como no era muy bueno decían que servía, al menos, para atender al animal. También aparece un relojero palmero, que era el sorchante local, ayudante del cura y encargado de cantar las misas. PARA ACCEDER AL TEXTO DEL ROMANCE ÍNTEGRO, publicado en el artículo “Las campanas doblan y el molinero se asombra”, haga clic AQUÍ.

 

Textos y fotografías: Yuri Millares.

 

 

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