EL REPORTAJE > Fauna canaria herida: pacientes singulares

FAUNA CANARIA HERIDA (inicio)

20.000 pardelas salvadas
Un hospital para aves raras y comunes
El primer calamoncillo de Martinica visto en Canarias

 

La fauna silvestre que habita en Canarias se enfrenta con frecuencia a situaciones que le provocan lesiones, accidentes y muerte. Por causas naturales o por compartir un territorio escaso con una población humana muy elevada, el caso de las pardelas en época de aleteo es el más conocido.

 

AVES  MARINAS, LAS MÁS NUMEROSAS

 

Los pollos de pardela caen a tierra desorientados por las luces durante su época de aleteo./ foto Y. M.

 

20.000 pardelas salvadas

Por Yuri Millares

Canarias cuenta entre su fauna silvestre con un gran número de aves. De entre todas las especies, forman el grupo más numeroso (insectos aparte) en unas islas en las que habitan de modo permanente o es escala en sus migraciones anuales. Y de entre ellas, la pardela cenicienta (Calonectris diomedea) tiene todos los récords en número de accidentes y hallazgos. Para atender estas situaciones, desde mediados de los años 80 funciona en Gran Canaria el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, creado en su día por la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias y desde finales de los 90 transferido al Cabildo Insular. Su existencia ha permitido salvar la vida y devolver a su medio natural a infinidad de especies de todas clases: tortugas y focas entre las más llamativas, aves marinas entre las más numerosas.

Los meses de octubre y noviembre son los de más intensa actividad y el personal del Centro trabaja sin descanso. Por el teléfono y la radioemisora no dejan de recibirse llamadas informando del hallazgo de más y más aves, decenas cada día. ¿Qué les ocurre a las pardelas cenicienta para que sufran tan masivo número de accidentes? Sencillamente que los pollos están en su época de aleteo y sus áreas de cría están rodeadas, cada vez más, por urbanizaciones y carreteras.

El aleteo de las pardelas
La pardela cenicienta es un ave migratoria que cría en las costas del archipiélago canario (también de las islas Madeira, Salvajes y Berlengas). Vive de modo permanente en el mar, pero en primavera se aparea y nidifica, buscando oquedades en rocas y acantilados de la costa. La hembra pone un solo huevo y el pollo crece durante el verano hasta que, en otoño, llega lo que se llama su época de aleteo. Los pollos, bastante crecidos, se asoman al borde del nido y, un día, se lanzan al vacío, planean, agitan sus alas y se dirigen mar adentro a iniciar el periplo de su vida. Se dispersarán en dirección a las costas orientales de América y al oceáno Índico.  

En las mismas costas donde nacen y crían, la población humana ejerce una gran presión sobre el territorio. Pueblos y ciudades inundan el cielo con el poder lumínico de las farolas de sus calles y los potentes focos de las canchas deportivas y campos de fútbol; las carreteras forman una barrera entre las montañas y el mar donde cientos de luces móviles indican una densidad de tráfico importante. Con sus hábitats cada vez más reducidos y rodeados de luces que los deslumbran y desorientan, muchos pollos de pardela vuelan de noche hacia las montañas en vez de al mar, se estrellan contra los edificios, caen a tierra o se posan violentamente en las carreteras.

Presión urbanística
El resultado es cientos de ejemplares perdidos en tierra, heridos por choques o atropellados. La campaña de recogida de pardelas, que se desarrolla a nivel regional y comenzó en 1988, lleva salvados ya más de 20.000 pollos. En el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira atiende a cientos de estas aves cada otoño, ya que es Gran Canaria, con una fuerte presión demográfica y urbanística de sus costas, la isla con el mayor número de pardelas accidentadas y recogidas.

El apoyo ciudadano ha permitido incrementar el número de aves rescatadas (hay que guardarlas en cajas, para que estén protegidas y tranquilas, y avisar por teléfono a Medio Ambiente de los cabildos, Guardia Civil o policías locales para que personal especializado las vengan a recoger) y evitar la muerte de miles de pollos, que cuando alcancen su madurez sexual al cabo de siete años, volverán de nuevo a repetir el ciclo de la vida en las costas de Canarias, esta vez en el papel de progenitores de nuevas generaciones. 

 

REGRESO A LA LIBERTAD 

1. El transporte. Las aves accidentadas son atendidas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira. De allí se trasladan en cajas especialmente diseñadas para su transporte hasta el lugar de la suelta.

2. La suelta. Una de tantas pardelas cenicienta que remonta el vuelo en la costa norte de Gran Canaria, atendida y liberada por el veterinario Pascual Calabuig.

 

Reportaje fotográfico: Y. M.

 

 

CENTRO DE  RECUPERACIÓN DE FAUNA SILVESTRE DE TAFIRA

 

Un hospital para aves raras y comunes

Por Yuri Millares

Desde su creación en 1985, el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira ha trabajado en la cura, rehabilitación y, siempre que sea posible, reinserción de los animales en sus hábitats naturales. Por su mesa de curas y operaciones han pasado en todo este tiempo miles de animales, terrestres y marinos, pero sobre todo, de aves: desde las muy conocidas pardelas a otras de especies comunes pero poco visibles (como el búho chico), escasas pero invernantes (como el alcatraz) o absolutamente desconocidas (como el calamoncillo de Martinica).

El búho chico (Asio otus), también llamado en las islas coruja, está representado en Canarias por una subespecie endémica cuyo nombre científico es Asio otus canariensis. David y Zoë Bramwell señalan a las islas centrales y occidentales como su zona de distribución, nidificando en árboles viejos, palmeras e incluso en el suelo. Al ser de hábitos nocturnos, es difícil verlo pese a ser abundante en algunas áreas. Su alimentación a base de insectos y pequeños roedores y reptiles provocó el ingreso del ejemplar que aparece en las fotografías de esta página: al intentar atrapar un ratón de una trampa con pegamento, acabó con sus alas empegostadas.

Al alcatraz (Morus bassanus) lo califican los ornitólogos Aurelio Martín y Juan Antonio Lorenzo de “invernante irregular” y “escaso”. “La mayor parte de las citas proceden de las islas e islotes orientales, donde los pescadores lo conocen por jaribuche o garibuche. En este sentido, hay que destacar su importante abundancia invernal en las productivas aguas del vecino Banco Sahariano”. Al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira también han llegado algunos ejemplares, el más reciente el pasado mes de noviembre: un juvenil procedente de Tenerife y muy debilitado.

 

Entre las aves marinas, este alcatraz es más raro en el Centro. Aquí, mientras come./ foto Y. M.

 

Pero, sin duda, el ave más rara que ha dado con sus plumas en las manos del veterinario jefe del Centro, Pascual Calabuig, ha sido un calamoncillo de Martinica (Porphyrula martinica) que aterrizó, agotado, en un jardín de Puerto Rico (suroeste de Gran Canaria). Atrapado en su migración por un algún temporal atlántico, se desvió miles de kilómetros de su ruta hasta que fue hallado por un jardinero en octubre de este mismo año y entregado al Centro de Tafira. Se trata de un juvenil que el Comité de Rarezas de la Sociedad Española de Ornitología ha señalado como la primera cita de este ave en territorio español

 

HISTORIA DE UNA CORUJA

1. Gofio contra el pegamento. Este ejemplar de búho chico fue hallado, con las alas manchadas de pegamento, en Tamaraceite (Gran Canaria). Trasladado a Tafira, se procedió a quitarle el pegue con gofio (harina de maíz tostado).

2. Fuera caperuza. Finalizada la paciente labor de eliminar el pegamento de sus alas, se retira la caperuza que protegía la cabeza del búho y lo mantenía tranquilo y lo menos estresado posible.

3. Anilla en la pata. Como a todas las aves atendidas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, a esta coruja también se le anilla una pata con los datos para identificarlo si vuelve a ser encontrado.

 

Reportaje fotográfico: Y. M. 

 

 

PRIMER AVISTAMIENTO EN CANARIAS (Y ESPAÑA) 

 

Travesía desde Martinica

Por Pascual Calabuig Miranda y Antonio Lorenzo
(Respectivamente, veterinario del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira y miembro de la Sociedad Española de Ornitología)

Por

En la mañana del 19 de octubre de 2004, mientras realizaba tareas de limpieza en los jardines del Centro Comercial de Puerto Rico (localidad turística del municipio de Mogán, suroeste de Gran Canaria) un jardinero encontró, agazapada entre las flores, un ejemplar de un ave extraña, parecida a una polla de agua (G. chloropus) pero con unos reflejos verdoso azulados muy brillantes.

El animal parecía estar agonizante, incapaz de volar o huir. El jardinero, concienciado por años de colaboración en las campañas de recogida de pollos de pardela cenicienta (C. diomedea), acudió con urgencia a la Clínica Veterinaria de Puerto Rico. Desde allí avisarían al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Cabildo de Gran Canaria, en Tafira. Personal de ese hospital recogió el ave y lo trasladó hasta Tafira desconociendo en ese momento que estaban transportando un ave que probablemente acababa de cruzar el Atlántico por sus propios medios.

Al ingreso el ave estaba muy débil, deshidratada y emaciada. Un exhaustivo reconocimiento, que incluyó analíticas sanguíneas y radiografías, no evidenció otros signos de enfermedad o traumatismo. Su estado era similar al que presentan otras aves migradoras al llegar a tierra tras un largo o accidentado viaje. Y tan largo. Una vez identificada la especie como un juvenil de taguita purpúrea o calamoncillo de la Martinica (Porphyulla martinica), intuimos que el ave había sido desviada por la tempestad en su vuelo migratorio otoñal, desde la costa americana hacia el Atlántico Oriental.

Efectivamente, durante ese día y los anteriores un fuerte viento de componente suroeste azotaba las islas. Los mapas del tiempo reflejaban una borrasca atlántica que sustituía al omnipresente anticiclón de las Azores. Los vientos desplazaban las masas de aire desde El Caribe y costas occidentales de América hasta Canarias. Se daban las condiciones ideales para que el calamoncillo fuese arrastrado hasta nuestras islas. Tras el agotador viaje en el que quizás su único descanso lo constituyó algún tronco flotante o el caparazón de alguna adormilada tortuga marina, el calamón llegó a la isla de Gran Canaria justo por la costa suroeste, como era de esperar por la trayectoria del viaje.

Liberación
El ave a su ingreso, con apenas 150 gramos, comenzó a ganar peso rápidamente, llegando a ganar unos 40 gramos en apenas tres días. Luego se estabilizó e incluso disminuyó un poco el peso. Su estado era aparentemente bueno, volaba bien en el jaulón donde le gustaba permanecer en las partes más altas, al contrario de lo que solemos ver con las pollitas de agua, fochas y otros rallidos. Por todo ello se decidió su liberación. Tras anillarla con marcas de remite ICONA se liberó en la charca de la Suerte de Abajo, en la finca de don Leoncio Rodríguez en la localidad de San Lorenzo, dentro del término municipal de Las Palmas de Gran Canaria. Dicha charca tiene agua permanentemente y está flanqueda por una gran arboleda y montebajo. Está próxima a una vivienda habitada desde donde mantienen a raya a posibles “cazadores” que, a pesar de la prohibición de cazar en el entorno de charcas y estanques, podrían intentarlo.

 

Pascual Calabuig, con el primer ejemplar de calamoncillo de Martinica que llega a Canarias, se dispone a tomar los datos biométricos para la ficha solicitada por la Sociedad Española de Ornitología./ foto Y. M.

 

Rescate pardela cenicienta

Buenas tardes, el 29 de septiembre 2014 recogimos de las aguas del puerto deportivo de las Palmas de Gran Canaria un ave, creemos que era una pardela cenicienta. Estaba desorientada,fatigada y no podía emprender el vuelo.
La entregamos en la oficina de la autoridad portuaria, la colocamos en una caja destinada a tal fin del Cabildo y nos dijeron que pasarían a recogerla.
Nos gustaría saber si llegó a al centro de recuperación de fauna silvestre de Tafira, que pasó con ella y si logró sobrevivir.
Un saludo,


Ascensión

preocupacion

hola,desde galdar,la semana pasada entregamos un buho accidentado a medio ambiente,estamos preocupados aunque al ver la fuerza que cojio en un dia quieto en espera de su traslado tengo fe de que se recupere.
Hay manera de saber algo de la evolucion de esta cria de buho,se encontro en la carretera de caideros
durmio en la holleta y se entrego en la guardia civil de santa maria de guia.
En casa nos llevariamos una alegria si tuvieramos noticias de el.
Asi mismo considero importante que pusierais un numero de SOS en internet ya que nos vimos un poco desamparados y por medio del 112 y guardia civil de guia conseguimos ayuda,en internet solo me salia la fundacion pero no un tlf.
P.D; animal precioso esa cria de buho y buen trabajo sois un equipazo.
Saludos.

Margot

Un búho herido

Estamos investigando el caso que nos consulta. En cuanto tengamos respuesta informaremos a nuestros lectores. Y gracias por escribirnos.

Yuri Millares

Resultados de nuestras pesquisas

Hemos podido averiguar qué ha sido del búho accidentado por el que pregunta nuestra lectora. El Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, en efecto, recibió un ejemplar de búho en la semana del 20 de octubre, que fue hallado en la carretera de Caideros. Los veterinarios que lo atendieron observaron que sufría parálisis, pero no hallaron lesión alguna en su columna vertebral al observar las radiografías que se le hicieron. Se trataba, pues, de una lesión cerebral fruto de un fuerte golpe que el ave sufrió en la cabeza. Tras 4 días en observación, tiempo durante el que fue tratado con antiinflamatorios, desgraciadamente falleció. Sentimos no poder darle mejores noticias, Margot. En cualquier caso, actuó correctamente cuando se puso en contacto con el teléfono 112, donde quienes encuentran animales heridos pueden llamar para que les pongan en contacto con quienes atienden a estas víctimas de atropellos u otros percances.

Yuri Millares

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